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Por Miguel Segovia, Director del Área de Transportes y Seguros de Araya & Cía. Abogados

La semana pasada, la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región de Valparaíso aprobó por unanimidad el Estudio de Impacto Ambiental del Puerto Exterior de San Antonio. Un proyecto enorme de US$4.450 millones; sin lugar a dudas el mayor en la historia portuaria de nuestro país.

El proyecto ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), regulado por la Ley N°19.300 sobre Bases Generales del Medio Ambiente, en mayo de 2020 y fue aprobado en mayo de 2026. Seis años. Miles de observaciones, dos procesos de participación ciudadana y una consulta indígena.

San Antonio opera normalmente al 91% de su capacidad. Pero hay algo más profundo: es un puerto sin abrigo natural, muy expuesto a marejadas. Esto impacta gravemente la capacidad de los buques de poder recalar y, en consecuencia, produce un retraso en toda la cadena logística del comercio exterior de nuestro país, acarreando graves perjuicios económicos para variados actores del proceso. 

El nuevo molo de abrigo de cuatro kilómetros vendrá a solucionar este tremendo problema, brindando la protección que ya se venía pidiendo hace muchos años por diferentes actores.  Valparaíso tiene mejor abrigo natural, pero no se acerca a los volúmenes que maneja San Antonio, siendo este último sin lugar a dudas nuestro puerto más importante.

El caso de Tánger Med I
Tánger Med I (Marruecos) fue anunciado en 2003, comenzó a construirse en 2004 y operaba en 2007. Tres años de obras. Hoy es el puerto más grande de África y del Mediterráneo. Marruecos no es un país más desarrollado que Chile, pero parece tener claras sus prioridades y cómo se mueve hoy por hoy la economía global.

¿Qué viene ahora?
Cinco consorcios internacionales están en proceso de licitación cuya adjudicación debiese ocurrir antes de fin de este año. Si el cronograma se cumple, las obras comenzarían en el primer semestre de 2027, para terminarse recién el 2036.

No quiero ser pesimista, sin lugar a dudas la aprobación es una buena noticia, pero vale la pena preguntarse: ¿Cuánto nos costó la demora? ¿Cuántos portacontenedores sin poder recalar? ¿Cuántas inversiones miraron a Chancay, mientras nosotros realizábamos procesos de participación ciudadana?

Seamos honestos, no es suficiente con frases grandilocuentes de los políticos de turno sobre eliminar la «permisología», ni seguir durmiendo en los laureles jactándonos de nuestra institucionalidad (la cual parece debilitarse en todo caso). Debemos entender que el comercio exterior es clave para salir del subdesarrollo, y que este funciona a una velocidad distinta.