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Exportación de fruta a China: ¿Qué hacer cuando se incumplen los pagos?

23 de Noviembre 2018

Con los años, China se ha convertido en uno de principales socios comerciales para las empresas agrícolas chilenas. De hecho, en la temporada 2016-2017, las exportaciones hacia ese país —principalmente de especies frutícolas como uvas de mesa, cerezas, ciruelas, kiwis, paltas, manzanas, arándanos y nectarines— superaron las 231 mil toneladas.

El problema de esta situación, según los expertos, es que en la medida que aumentan las operaciones de envíos también lo hacen las opciones de que se puedan producir conflictos entre el productor/exportador chileno y el importador chino, situación que muchas veces puede derivar en largos, costosos e inciertos procesos judiciales.

Y es que hay que tener en cuenta que en China, a diferencia de lo que ocurre en mercados como Estados Unidos o Europa —donde las reglas sobre aspectos como consignación y tiempos de comercialización están bastante claras— la incertidumbre en muchos casos es una constante, especialmente en lo que se refiere al pago de la carga. Así, puede ocurrir que la empresa asiática, que en este caso es la que importa la mercadería, no cumpla con el compromiso de pagar en los términos acordados a su contraparte chilena.

En ese sentido, es importante que antes de llevar adelante un proceso judicial en contra de una empresa china, el productor/exportador chileno tenga en cuenta que existen algunos factores que, al ser bien manejados, pueden terminar facilitando una iniciativa de este tipo.

¿Con quién se está negociando?

Por más evidente que parezca, es importante que la empresa chilena sepa con claridad quién es su contraparte en China, es decir, con quién se está negociando la exportación.

Cabe destacar que en China es normal que la persona jurídica (empresa) con la que se acuerde el envío de mercadería (fruta) sea distinta a la empresa que la recibirá y “desaduanará” en destino. A esto se suma la opción de que una tercera compañía sea la encargada de realizar el pago al exportador.

“Y todo empeora si existen varios pagos parcializados. De hecho, he visto hasta cuatro razones sociales distintas haciendo pagos por operaciones mercantiles a China”, asegura Sebastián Norris, jefe del área de Comercio Internacional de la firma de abogados Araya & Cía, durante su presentación realizada en el marco de Fruittrade 2018, organizada por Fedefruta..

Si bien esta figura no implica que los empresarios chinos busquen defraudar a los productores/exportadores chilenos, claramente dificulta su campo de acción ante un potencial hecho de conflicto.

La importancia del contrato

Por lo mismo, será fundamental que el exportador tenga absoluta claridad de lo que dice el contrato, que es donde se establecerán todos los aspectos relacionados a los derechos y deberes, tanto del exportador como el de la (o las) empresa (s) china (s).

Por tanto, aconseja Norris, uno de los ejes que se deben tener en cuenta es definir el pago de un anticipo, el cual será muy necesario, sobre todo en el caso de las cerezas, que son altamente vulnerables al daño mecánico generado por el transporte.

“El gran obstáculo para alcanzar este acuerdo radica en que muchos empresarios chinos han tenido malas experiencias, por lo que contar con la confianza del empresariado asiático es clave”, asegura.

De hecho, en la actualidad, Araya & Cía se encuentra asesorando a dos empresas asiáticas que buscan recuperar la anticipación, debido a que la compañía exportadora no envió nada de lo comprometido.

Así, el abogado comenta que el contrato puede ser una herramienta muy útil si en su elaboración se siguen tres pasos:

1- Saber con quién se está cerrando el trato (elemento que fue mencionado con anterioridad).

2- Definir el lugar dónde serán enviados los productos, lo que determinará cuál empresa será la recibidora del contenedor. Esto facilitará el seguimiento de la fruta que se envíe.

3- Establecer un codeudor solidario, lo que implica, por ejemplo, que la empresa recibidora del contenedor y la encargada del pago, paguen todos los contenedores enviados en caso de que la empresa con la que se cerró el trato no lo haga.

Así, se le entregará mayor tranquilidad a la empresa chilena de cara al pago y se facilitará la opción de acreditar el embarque y lugar de destino, en el caso de que existan seguros.

Además, facilitará la opción de que el exportador demande a la empresa china en caso de que esta no cumpla con lo establecido en el contrato. Para ello sólo tendrá que contar con la factura con el monto adeudado, documentos que demuestren que el producto o contenedor fue entregado y tener claridad de cuál fue la empresa recibidora.

“Lo más importante es entender que un contrato no necesita una firma presencial para ser suscrito. Basta con que tengamos un intercambio de correos electrónicos para celebrarlo”, especifica Sebastián Norris.

Así, si el exportador cuenta con un contrato debidamente otorgado, podrá rápidamente recurrir, por ejemplo, a un organismo arbitrador que generará un proceso contra los deudores del pago.

“El arbitraje es un método alternativo de solución de controversias donde no se recurrirá a un tribunal estatal, sino que a un privado, en razón de una cláusula arbitral establecida en el contrato, o en algún otro acuerdo”, explica el abogado.

Tal cláusula permitirá que un centro establecido pueda resolver el conflicto, de forma tal que sus decisiones y sentencias deban ser obedecidas por las partes que participen de este arbitraje en razón de un tratado internacional que obliga a los estados contratantes a dar reconocimiento y ejecución a lo resuelto.

Uno de estos centros, detalla Norris, es la Corporación de Solución de Controversias sobre Frutas y Hortalizas (DRC, por sus siglas en inglés), con sede en Estados Unidos.

Para pertenecer a la DRC el productor/exportador interesado debe pagar una membresía que le permitirá acceder a asesorías, mediación y arbitraje de controversias que se puedan generar en la compra y venta de fruta a escalas internacionales.

Si el productor no cuenta con un contrato en que se regle el sistema de resolución de controversias, el proceso se tornará más complejo.

“Podríamos ejercer nuestra acción en Chile, pero para ello se tendría que establecer la jurisdicción en los tribunales chilenos. Asimismo, muy probablemente tendremos que tramitar un exhorto internacional que pasará por la Corte Suprema y el Ministerio de Relaciones Exteriores antes de que sea tramitado en China, lo que podría tardar hasta 8 meses”, alerta el jurista.

Por lo demás, si un tribunal estatal chileno dicta sentencia, no existe ningún tratado internacional que obligue a países como China o Estados Unidos a ejecutarlo. Por ello, añadir una cláusula de arbitraje, es vital para lidiar con estas controversias de forma más simple y práctica, puntualiza Sebastián Norris.
Demanda a la Empresa Equivocada

¿Qué ocurre si un productor/exportador chileno considera que la empresa china con la que cerró el trato no le ha pagado por el total de la fruta entregada y la demanda por ello?
En este punto es necesario entender el concepto de “legitimación pasiva”, que implica que una persona natural o jurídica (la empresa china) se defenderá al ser acusada de adeudar el monto exigido por el productor. Así, en la práctica, la empresa china puede alegar que ellos no eran los encargados de realizar el pago.

“Esto es un problema grave, ya que no es ninguna gracia pasar 1 o 2 años gastando una cantidad importante de dinero sólo para que después un tribunal nos diga que se demandó a la empresa equivocada y que debemos empezar todo de nuevo”, alerta Sebastián Norris.

Esto cobra todavía más relevancia al entender que, para demandar en Hong Kong o en China, se requiere depositar importantes sumas de dinero para proceder en la causa.