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Apoyo en el recambio varietal

29 de Noviembre 2018

El alto costo que tiene plantar una hectárea de frutales -que, según la especie, varía entre $5 millones y $25 millones, sin considerar el valor del suelo- es una de las limitantes para la reconversión y para quienes buscan modernizar variedades, como ocurre con la uva de mesa flame, que se ha quedado obsoleta.

Si bien la mayor parte de los agricultores dice que se financia con recursos propios y con créditos de la banca, según una encuesta realizada por la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA) en el Encuentro Nacional del Agro de este año (ver infografía), en el grupo de quienes cambian variedades la realidad sería distinta. Ellos lo hacen utilizando herramientas de financiamiento menos tradicionales que, si bien no son masivas, se están volviendo frecuentes, como los préstamos que realizan algunas exportadoras a los productores que les entregan fruta, especialmente para plantaciones de variedades protegidas.

"He visto productores que necesitan hacer un recambio de variedades y les envían un anticipo para esto desde Estados Unidos, por ejemplo. Conozco experiencias, y normalmente están apoyadas por otras personas en Chile, para las variedades club. También lo he visto con exportadoras chilenas, no como algo masivo, pero dan financiamiento a productores con los que llevan trabajando hartos años para que hagan la reconversión de variedades que necesitan", comenta Sebastián Norris, abogado de Araya y Cía.

En el caso de ese tipo de préstamos, explica que no solo se utilizan los campos como garantías de pago, sino que también las futuras producciones de fruta, lo que próximamente debería tener un nuevo incentivo, cuando comience a operar un sistema de registro de los contratos -que dependerá del Ministerio de Economía y debe funcionar como una plataforma web de acceso público- que asegurará que un productor, por ejemplo, no pueda vender esa fruta a dos empresas a la vez.

"Si una exportadora financia a un productor para hacer una reconversión y en virtud de eso el productor se obliga a entregar la producción de su fruta por un tiempo solo a esa exportadora, con este registro la garantía de que eso se va a cumplir va a ser mucho más fuerte", asegura Sebastián Norris.

El abogado también resalta que las plantas son un activo potente como garantía para acceder al financiamiento, aunque actualmente es poco frecuente que los bancos lo acepten como tal.

"Los bancos deben tener gente que sepa reconocer el valor agrícola de esos activos, lo que significan para la producción y el valor que tienen, porque se podrían utilizar plantas que están contratadas con un vivero u otras que ya estén plantadas, en la medida que se puedan dejar como prendas", plantea como uno de los temas pendientes por parte de la banca.