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Inversiones chilenas en Perú: Cómo evitar complicaciones durante la aventura comercial

03 de Enero 2019

El sostenido crecimiento de los últimos años y su enorme potencial de desarrollo han convertido al sector agrícola peruano en una interesante alternativa de inversión para muchos empresarios chilenos que se encuentran en la búsqueda de nuevas opciones de negocios.

Sin embargo, antes de dar este paso, es importante tener en cuenta que Perú, al igual que cualquier país, cuenta con normas y exigencias que si no son tomadas en cuenta pueden transformarse en una importante complicación durante los procesos de instalación de la empresa o la generación de rentabilidades.

Así, el primer paso que debe dar el inversionista nacional antes de formalizar cualquier cosa, es agregar a su plan de negocios en Perú una óptica legal, contable y tributaria. Esto, además, implica contar con una asesoría adecuada en materia de inversión extranjera, que incluya materias como la fiscalidad internacional.

También es necesario que los empresarios obtengan toda la información crediticia y comercial de las personas o empresas con las que pretenda hacer negocios en Perú. De hecho, los estudios legales de ese país cuentan con diferentes sistemas que le permiten al interesado analizar a sus potenciales aliados estratégicos en los negocios.

Transferencias, flujos, capitales y préstamos

Tan importante como lo anterior, es saber que conforme lo dispone la Ley 28.194, que lucha contra la evasión y aporta a la formalización de la economía, todos los movimientos de dinero que se den en Perú deben realizarse por vía bancaria, ya sea a través de transferencia, depósito o cheque.

Esta medida tiene por objeto evitar el delito de lavado de activos y fraude fiscal, pero también obligar a los inversionistas a acreditar la procedencia de sus fondos.

La apertura de una cuenta bancaria en Perú, dependiendo de la entidad, se puede realizar solo con pasaporte, aunque el inversionista requerirá de una autorización para firmar documentos que emite Migraciones —y que se obtiene en un día— previo pago de una tasa de alrededor de US$ 10.

La inversión en una sociedad constituida en Perú puede efectuarse mediante (i) aporte como aumento de capital u (ii) otorgamiento de préstamo. En el primer caso, el aporte de dinero que ingresa a la cuenta capital pasa a formar parte del patrimonio de la sociedad, por lo que de haber utilidades y estas se repartan, el socio tendrá que pagar el impuesto por concepto de dividendos. En el segundo caso, el aporte de dinero como préstamo, que debe constar en el respectivo contrato, otorgará a la empresa la posibilidad de deducir como gasto los intereses pagados al accionista (con los límites que establece la normativa peruana) y al accionista el deber de declarar y pagar el impuesto a la renta por los intereses percibidos.
Se debe tener en cuenta que el pago del impuesto por dividendos y los intereses a cargo del accionista dependerá de lo que consigne el Convenio con Chile en cuanto a imposición y tasa aplicable.

El testigo oculto

Es importante que el empresario chileno sepa que desde 2004 se encuentra vigente el Impuesto a las Transacciones Financieras (ITF), una herramienta que no busca recaudar (llega apenas al 0.005%) sino más bien proveer información a la Administración Tributaria Peruana.

Este impuesto grava las operaciones en moneda nacional o extranjera por cualquier ingreso o salida de dinero en las cuentas abiertas en empresas del sistema financiero, y aquellas que transmitan pagos en dinero, cualquiera sea el medio que se utilice.

El ITF puede transformarse en un problema cuando los empresarios no hacen un adecuado manejo de sus cuentas. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se mezclan gastos e ingresos empresariales con los estrictamente personales, generando así una renta presunta para la empresa o un incremento patrimonial no justificado para el socio, el accionista, el gerente o incluso el trabajador de confianza. Por esta razón, el orden contable y financiero del proyecto es un aspecto clave.

El due diligence necesario

Otro aspecto a tener en cuenta es lo que se relaciona con el origen de la empresa. Así, por ejemplo, si el inversionista chileno busca comprar una empresa ya constituida o realizar un aporte a la misma para ser considerado socio, accionista o participacionista, es necesario que lleve a cabo un due diligence o investigación profunda a los estados financieros, libros contables, activos, pasivos y demás contingencias que la compañía pueda tener.

Lo ideal es que el due diligence se haga por los últimos 4 ejercicios o años, con la finalidad de evitar sorpresas posteriores que puedan obligar a los representantes de la empresa a asumir responsabilidades, donde se incluye el pago de obligaciones tributarias.

Claudio Salvatierra Garib, gerente general de Araya & Cía Perú y abogado tributario corporativo chileno; y Valeria Domínguez, abogada tributaria corporativa peruana. 


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