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Guía para empresas frente a la implementación de la Ley N° 21.561

La reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales es uno de los cambios más relevantes de los últimos años en materia laboral en Chile. Su implementación no solo implica ajustar horarios, sino también revisar contratos, sistemas de asistencia, turnos, jornadas especiales, políticas internas y la forma en que las empresas organizan el trabajo.

La Ley N° 21.561 modificó el Código del Trabajo con el objeto de reducir progresivamente la jornada ordinaria de trabajo desde 45 a 40 horas semanales. Esta reducción se está aplicando de manera gradual, con hitos definidos entre 2024, 2026 y 2028.

Para las empresas, la correcta implementación de esta normativa es clave para evitar contingencias laborales, fiscalizaciones, multas y conflictos con trabajadores u organizaciones sindicales.

¿Qué es la Ley de 40 Horas?

La Ley de 40 Horas es la normativa que reduce gradualmente la jornada ordinaria de trabajo en Chile hasta llegar a un máximo de 40 horas semanales.

Su objetivo es avanzar hacia una mejor distribución del tiempo de trabajo, sin que ello implique una reducción de remuneraciones para los trabajadores beneficiados.

En términos prácticos, la ley obliga a las empresas a ajustar la jornada ordinaria semanal conforme al calendario de implementación establecido. Esto exige revisar cómo se distribuyen las horas de trabajo, cómo se controlan las jornadas, qué contratos deben actualizarse y qué trabajadores se encuentran sujetos a jornada ordinaria.

¿Cuándo se implementa la Ley de 40 Horas?

La implementación de la Ley N° 21.561 es gradual. Esto significa que la reducción de jornada no se aplica de una sola vez, sino por etapas.

El calendario general es el siguiente:

  • Desde el 26 de abril de 2024: la jornada ordinaria máxima se redujo a 44 horas semanales.
  • Desde el 26 de abril de 2026: la jornada ordinaria máxima se redujo a 42 horas semanales.
  • Desde el 26 de abril de 2028: la jornada ordinaria máxima se reducirá a 40 horas semanales.

Las empresas pueden anticiparse voluntariamente y aplicar una jornada de 40 horas antes del plazo final. Sin embargo, si no lo hacen, deben cumplir al menos con cada una de las etapas obligatorias previstas por la ley.

¿A quiénes aplica la Ley de 40 Horas?

La Ley de 40 Horas aplica, en general, a los trabajadores cuya relación laboral se encuentra regulada por el Código del Trabajo.

Esto incluye a gran parte de los trabajadores del sector privado que tienen contrato de trabajo y se encuentran sujetos a una jornada ordinaria.

En cambio, no aplica de la misma forma a personas que prestan servicios a honorarios ni a trabajadores que se rigen por estatutos especiales fuera del Código del Trabajo, como ocurre en ciertos casos del sector público.

Para las empresas, este punto es importante porque no basta con aplicar una regla general a toda la organización. Es necesario revisar caso a caso qué trabajadores están sujetos a jornada ordinaria, cuáles tienen jornadas especiales, cuáles están correctamente excluidos de limitación de jornada y qué ajustes contractuales se requieren.

¿Qué deben hacer las empresas para cumplir?

La implementación de la Ley de 40 Horas requiere una revisión ordenada de la estructura laboral de la empresa.

Entre las principales acciones que deberían considerar las organizaciones se encuentran:

  • Revisar los contratos de trabajo vigentes.
  • Identificar las jornadas ordinarias actuales.
  • Determinar qué trabajadores están afectos a la reducción.
  • Revisar si existen trabajadores excluidos de limitación de jornada.
  • Analizar turnos, horarios y sistemas de distribución semanal.
  • Ajustar anexos de contrato cuando corresponda.
  • Revisar sistemas de registro y control de asistencia.
  • Evaluar eventuales impactos en horas extraordinarias.
  • Analizar jornadas especiales o excepcionales.
  • Revisar acuerdos colectivos o instrumentos sindicales.
  • Capacitar a equipos de recursos humanos y jefaturas.
  • Documentar adecuadamente los cambios implementados.

La reducción de jornada debe aplicarse de manera ordenada y trazable, evitando decisiones informales que luego puedan generar diferencias interpretativas o reclamos laborales.

¿Se puede reducir el sueldo por aplicar la Ley de 40 Horas?

No. La aplicación de la Ley de 40 Horas no puede significar una disminución de las remuneraciones de los trabajadores beneficiados.

Esto significa que la empresa no puede reducir el sueldo de un trabajador por el solo hecho de que disminuya su jornada ordinaria semanal conforme a la ley.

Este punto es especialmente relevante para la planificación laboral y financiera de las empresas, ya que la reducción de jornada debe implementarse sin afectar la remuneración pactada.

¿Cómo se debe reducir la jornada laboral?

La reducción de jornada puede implementarse mediante acuerdo entre empleador y trabajadores, o entre empleador y organización sindical, según corresponda.

Lo ideal es que la empresa planifique con anticipación la forma en que se reducirá la jornada, considerando la operación real del negocio, los turnos existentes y las necesidades de continuidad del servicio.

Si no existe acuerdo, la Dirección del Trabajo ha señalado criterios para aplicar la reducción, considerando el término de la jornada y una distribución proporcional entre los días de trabajo.

Por eso, es recomendable que la empresa no espere al último momento, sino que revise anticipadamente la estructura horaria y documente adecuadamente la forma en que aplicará cada rebaja.

¿Qué pasa con el artículo 22 y los trabajadores excluidos de jornada?

Uno de los temas más relevantes de la Ley de 40 Horas es la aplicación del artículo 22 del Código del Trabajo, especialmente respecto de trabajadores excluidos de limitación de jornada.

La ley restringe y exige mayor rigurosidad en el uso de esta figura. No basta con que el contrato diga que un trabajador está excluido de jornada. La exclusión debe justificarse en la naturaleza de las funciones y en la forma efectiva en que se presta el servicio.

En la práctica, las empresas deben revisar si los trabajadores actualmente excluidos de jornada cumplen realmente con los requisitos legales.

Este análisis debe considerar aspectos como:

  • Nivel de autonomía real del trabajador.
  • Existencia o no de fiscalización superior inmediata.
  • Forma en que se organiza el trabajo.
  • Si existe control directo o indirecto de horarios.
  • Uso de sistemas de asistencia, reportabilidad o supervisión.
  • Naturaleza efectiva de las funciones desempeñadas.

Una mala aplicación del artículo 22 puede generar contingencias laborales, especialmente si se utiliza para excluir de jornada a trabajadores que en los hechos sí están sujetos a control horario o supervisión directa.

¿Qué ocurre con el teletrabajo?

Los trabajadores que prestan servicios bajo modalidad de teletrabajo o trabajo a distancia también pueden estar sujetos a jornada laboral y, por lo tanto, beneficiarse de la reducción de jornada.

El solo hecho de trabajar desde fuera de las dependencias de la empresa no significa automáticamente estar excluido de jornada.

La clave está en determinar si el trabajador cuenta con autonomía real o si, por el contrario, existe control, supervisión o fiscalización sobre su jornada y desempeño.

Por ello, las empresas deben revisar cuidadosamente los contratos de teletrabajo, anexos, sistemas de conexión, mecanismos de control y formas de supervisión utilizadas.

¿Qué pasa con las horas extraordinarias?

La reducción de jornada también puede impactar la forma en que se calculan y gestionan las horas extraordinarias.

Si un trabajador presta servicios por sobre la jornada ordinaria aplicable, esas horas pueden constituir horas extraordinarias, siempre que se cumplan los requisitos legales.

La ley también permite, bajo ciertas condiciones, pactar por escrito que las horas extraordinarias se compensen con días adicionales de feriado, hasta el límite establecido por la normativa.

Para evitar riesgos, las empresas deberían revisar:

  • Pactos de horas extraordinarias.
  • Sistemas de autorización previa.
  • Registro de asistencia.
  • Cálculo y pago de recargos.
  • Compensación con descanso cuando proceda.
  • Políticas internas sobre trabajo fuera de jornada.

Una mala gestión de las horas extraordinarias puede generar reclamos por diferencias de remuneración, multas administrativas y contingencias en eventuales juicios laborales.

¿Qué importancia tiene el registro de asistencia?

El registro y control de asistencia es un elemento central para la correcta implementación de la Ley de 40 Horas.

La empresa debe contar con mecanismos adecuados para controlar la jornada de los trabajadores sujetos a horario, ya sea mediante sistemas manuales, electrónicos o digitales, según corresponda.

El registro de asistencia permite acreditar el cumplimiento de la jornada, controlar horas extraordinarias, evitar excesos y contar con evidencia frente a fiscalizaciones o reclamos.

En este contexto, las empresas deberían revisar si sus sistemas actuales permiten:

  • Registrar correctamente la hora de ingreso y salida.
  • Controlar atrasos, permisos y salidas anticipadas.
  • Identificar horas extraordinarias.
  • Gestionar trabajadores presenciales y remotos.
  • Generar reportes confiables.
  • Cumplir con los criterios de la Dirección del Trabajo.
  • Respaldar documentalmente el cumplimiento laboral.

Un sistema deficiente de control de asistencia puede debilitar la posición de la empresa frente a una fiscalización o controversia.

¿Qué pasa con la jornada 4×3?

La Ley de 40 Horas contempla la posibilidad de distribuir la jornada semanal en cuatro días de trabajo y tres días de descanso, conocida como jornada 4×3.

Esta alternativa puede implementarse en empresas que ya operan con una jornada de 40 horas semanales, siempre que exista acuerdo entre las partes y se respeten los límites legales.

Para algunas empresas, esta modalidad puede representar una oportunidad de reorganización laboral. Sin embargo, su implementación requiere un análisis cuidadoso de la operación, turnos, descansos, continuidad del servicio y eventuales impactos en salud y seguridad laboral.

No se trata simplemente de comprimir horarios, sino de diseñar una jornada compatible con la ley y con las necesidades reales de la empresa.

¿Qué ocurre con las jornadas parciales?

La Ley de 40 Horas también introdujo cambios en materia de jornada parcial.

En términos generales, se establece como jornada parcial aquella que no supera las 30 horas semanales.

Esto obliga a las empresas a revisar contratos part time, anexos, remuneraciones, distribución horaria y eventuales modificaciones asociadas a trabajadores que prestan servicios por menos horas que la jornada ordinaria.

¿Qué pasa con jornadas especiales o sectores específicos?

La Ley de 40 Horas contempla reglas y adecuaciones para ciertos regímenes especiales, como trabajadores de casa particular, transporte, sistemas excepcionales de jornada y otros sectores con particularidades operativas.

Por eso, las empresas que operan con turnos, jornadas excepcionales, faenas, transporte, continuidad operacional o servicios especiales deben realizar una revisión específica.

En estos casos, no basta con aplicar una fórmula general. Es necesario analizar la normativa aplicable, los dictámenes de la Dirección del Trabajo y las características concretas de cada operación.

Principales riesgos para las empresas

La implementación incorrecta de la Ley de 40 Horas puede generar diversos riesgos laborales.

Entre los principales se encuentran:

  • Mantener jornadas superiores al máximo legal vigente.
  • No ajustar contratos o anexos cuando corresponda.
  • Aplicar incorrectamente el artículo 22.
  • No contar con sistemas adecuados de registro de asistencia.
  • Generar horas extraordinarias no autorizadas o no pagadas.
  • Reducir remuneraciones de manera improcedente.
  • No documentar acuerdos de adecuación de jornada.
  • Aplicar criterios distintos entre trabajadores comparables.
  • No considerar jornadas especiales o regímenes particulares.
  • Desconocer el impacto en turnos y continuidad operacional.
  • Exponerse a fiscalizaciones y multas de la Dirección del Trabajo.
  • Generar conflictos con sindicatos o trabajadores.

La prevención es clave. Una revisión anticipada permite corregir brechas antes de que se transformen en contingencias laborales.

Beneficios de implementar correctamente la Ley de 40 Horas

Una implementación adecuada no solo permite cumplir con la ley. También puede generar beneficios para la gestión interna de la empresa.

Entre los principales beneficios se encuentran:

  • Reducción de riesgos laborales.
  • Mayor claridad contractual.
  • Mejor planificación de turnos.
  • Control más eficiente de horas extraordinarias.
  • Mejora en la trazabilidad de asistencia.
  • Mayor orden en la gestión de recursos humanos.
  • Prevención de conflictos laborales.
  • Mejor preparación frente a fiscalizaciones.
  • Fortalecimiento de la relación con trabajadores.
  • Oportunidad para revisar productividad y organización interna.

La Ley de 40 Horas puede ser una oportunidad para que las empresas modernicen su gestión laboral y revisen la eficiencia de sus procesos internos.

¿Cómo puede una empresa prepararse?

Para implementar correctamente la Ley de 40 Horas, las empresas deberían partir con un diagnóstico laboral.

Este diagnóstico permite identificar brechas, definir medidas correctivas y ordenar la implementación conforme al calendario legal.

Un proceso de revisión debería considerar:

  • Levantamiento de contratos vigentes.
  • Identificación de jornadas ordinarias, parciales y especiales.
  • Revisión de trabajadores excluidos de jornada.
  • Análisis de teletrabajo y trabajo a distancia.
  • Revisión de sistemas de asistencia.
  • Evaluación de horas extraordinarias.
  • Revisión de instrumentos colectivos.
  • Análisis de turnos y continuidad operacional.
  • Identificación de áreas críticas.
  • Diseño de plan de adecuación.
  • Elaboración de anexos o documentos necesarios.
  • Capacitación a jefaturas y equipos de recursos humanos.

El objetivo es que la empresa pueda demostrar que implementó la reducción de jornada de manera seria, planificada y conforme a la normativa vigente.

Preguntas frecuentes sobre la Ley de 40 Horas

¿La jornada laboral ya es de 40 horas en Chile?

No para todas las empresas. La reducción es gradual. Desde el 26 de abril de 2026, la jornada ordinaria máxima es de 42 horas semanales. Desde el 26 de abril de 2028 llegará a 40 horas semanales.

¿Las empresas pueden implementar las 40 horas antes de 2028?

Sí. Las empresas pueden anticipar voluntariamente la reducción y aplicar una jornada de 40 horas antes del plazo final.

¿Se puede bajar el sueldo por reducir la jornada?

No. La reducción de jornada no puede significar una disminución de las remuneraciones de los trabajadores beneficiados.

¿La Ley de 40 Horas aplica a trabajadores a honorarios?

No. Las personas que prestan servicios a honorarios no se rigen por el Código del Trabajo, salvo que en los hechos exista una relación laboral que pueda ser calificada como tal.

¿El teletrabajo queda fuera de la reducción de jornada?

No necesariamente. Los trabajadores en modalidad de teletrabajo pueden estar sujetos a jornada y, por lo tanto, tener derecho a la reducción. La exclusión dependerá de si existe o no fiscalización superior inmediata y de la naturaleza real de las funciones.

¿Qué pasa si una empresa no cumple?

La empresa puede exponerse a fiscalizaciones, multas administrativas, reclamos de trabajadores, diferencias por horas extraordinarias y eventuales juicios laborales.

¿Es necesario firmar anexos de contrato?

Dependerá de la forma en que esté pactada la jornada y de los cambios concretos que deban implementarse. En muchos casos será recomendable documentar la adecuación mediante anexos o acuerdos escritos.

¿Qué debe revisar primero una empresa?

Lo primero es identificar las jornadas actuales, revisar contratos, detectar trabajadores excluidos de jornada, analizar sistemas de asistencia y definir cómo se aplicará la reducción conforme al calendario legal.

Conclusión

La Ley de 40 Horas representa un cambio relevante para las empresas en Chile. Su implementación exige más que una simple reducción de horario: requiere planificación, revisión contractual, control de asistencia, análisis de jornadas especiales y una correcta documentación de los cambios.

Desde abril de 2026, las empresas deben cumplir con la jornada ordinaria máxima de 42 horas semanales, salvo que ya hayan implementado voluntariamente una jornada inferior. El siguiente hito será abril de 2028, cuando la jornada ordinaria máxima se reducirá a 40 horas semanales.

Prepararse con anticipación permitirá reducir riesgos, evitar contingencias laborales y ordenar la gestión interna de la empresa frente a una normativa que ya se encuentra en plena etapa de implementación.

¿Necesitas apoyo para implementar la Ley de 40 Horas en tu empresa?

En Araya & Cía. Abogados asesoramos a empresas en la revisión e implementación de la Ley N° 21.561, apoyando la adecuación de contratos, jornadas, turnos, sistemas de asistencia, exclusiones de jornada y políticas internas.

Nuestro equipo laboral acompaña a empresas en el diagnóstico de brechas, diseño de planes de implementación y prevención de contingencias laborales asociadas a la reducción de jornada.

Si tu empresa aún no ha revisado el impacto de la Ley de 40 Horas, este es el momento de hacerlo.